- El Travel Management atraviesa un momento clave de transformación
IA aplicada a procesos, evolución del modelo NDC, limitaciones operativas en distribución aérea, tensión en precios y disponibilidad, desafíos con low cost y falta de trazabilidad integral del viaje están redefiniendo la gestión corporativa.
La solución pasa por colaboración real entre empresas, agencias y proveedores, mayor integración tecnológica y adaptación de políticas a un entorno más complejo y dinámico.
El ecosistema del Travel Management está viviendo uno de los momentos de mayor transformación de los últimos años. La integración de inteligencia artificial, la evolución del modelo NDC, la complejidad en la distribución aérea y la tensión creciente en el mercado hotelero están obligando a revisar procesos, herramientas y políticas corporativas.
Uno de los ejes estratégicos que se abre en 2026 es la integración real de la IA en los procesos de gestión. Ya no se trata solo de automatizar tareas, sino de dotar a las organizaciones de capacidad analítica avanzada, trazabilidad y apoyo en la toma de decisiones. La IA puede convertirse en un facilitador clave para optimizar reporting, detectar desviaciones de política, mejorar la experiencia del viajero y anticipar riesgos operativos.
En paralelo, el avance del modelo NDC continúa generando cambios relevantes en la distribución aérea. Las limitaciones actuales en herramientas como Amadeus —imposibilidad de mezclar compañías en una misma reserva o modificar trayectos individuales dentro de un PNR— están impactando directamente en la flexibilidad operativa. Además, las nuevas combinaciones NDC introducen restricciones adicionales que complejizan la gestión diaria.
El escenario low cost añade otra capa de dificultad. Algunas compañías solicitan datos sensibles como el CVV del viajero, lo que genera fricción en entornos corporativos. Aunque soluciones como AirPlus funcionan, es imprescindible revisar la integración con herramientas de autorreserva como Cytric. En cualquier caso, el mercado obliga a integrar a las low cost dentro de la oferta global: ignorarlas ya no es una opción viable.
Desde el punto de vista operativo, determinadas rutas —especialmente hacia el sur, como Sevilla— presentan incrementos significativos de precios y limitaciones horarias que han llegado a provocar cancelaciones de viajes. En algunos casos, el alquiler de vehículo se convierte en alternativa más razonable que el transporte aéreo. Esta situación, unida a percepciones de incrementos tarifarios desproporcionados, abre incluso el debate regulatorio sobre posibles límites a las subidas.
A todo ello se suma un reto estructural: la falta de trazabilidad completa del viaje. Problemas asociados al Trip ID, fragmentación de PNR y gestión de ancillaries dificultan obtener una visión global. La integración real entre agencias, herramientas de reserva y proveedores —incluyendo el mercado hotelero, actualmente muy tensionado— se convierte en una prioridad estratégica.
El contexto exige avanzar hacia bloques de trabajo colaborativos que incluyan agencias, proveedores y empresas. La transformación no puede abordarse de manera aislada. Es el momento de redefinir procesos, reforzar la integración tecnológica y adaptar las políticas de viaje a un entorno más dinámico, exigente y orientado a la sostenibilidad.
El Travel Management evoluciona. Y quienes sepan integrar tecnología, colaboración y visión estratégica estarán mejor posicionados para liderar el cambio.


