El año 2025 reafirmó que la movilidad terrestre sigue siendo un elemento central para las empresas que gestionan desplazamientos corporativos. En un entorno marcado por la transformación tecnológica, los cambios en las expectativas de los empleados y la presión normativa, nuestro sector tiene la oportunidad de ofrecer soluciones que no solo optimicen costes, sino que generen valor tangible para las compañías y sus equipos.
Las tendencias más relevantes se centran en la flexibilidad y eficiencia. Los nuevos modelos de movilidad por uso, la digitalización de los procesos y la integración de servicios multimodales permiten a las compañías planificar trayectos más inteligentes, combinar transporte público, coches, bicicletas o VTC y reducir la dependencia de vehículos privados. La movilidad corporativa se evalúa en términos de eficiencia, experiencia del empleado y sostenibilidad operativa.
En la práctica, esta transformación ya está teniendo un impacto tangible en las organizaciones. Soluciones como los programas de gestión de flotas y de CarShare de Enterprise Mobility están permitiendo a compañías como BCD Corporate Travel reducir un 80 % su flota gris y evitar la emisión de 2,4 toneladas de CO₂ al año, optimizando desplazamientos y fomentando cambios de comportamiento hacia una movilidad más consciente y segura.
Los mayores retos del sector residen en gestionar la electrificación, la creciente demanda de flexibilidad y el cumplimiento normativo. La Ley de Movilidad Sostenible, recientemente aprobada en España, establece un marco nacional para descarbonizar el transporte y exige a determinadas empresas que mejoren la eficiencia de los desplazamientos relacionados con el trabajo mediante la planificación de la movilidad.
Nuestra función consiste en guiar a los clientes a lo largo de esta transición, ayudándoles a cumplir los requisitos legales sin sacrificar el control de costes, la eficiencia operativa ni la experiencia de los empleados.
La planificación, la gestión inteligente de flotas y la movilidadflexible son la primera palanca de impacto.
Para cumplir el reto es fundamental la unidad del sector. A lo largo de 2025 se puso de manifiesto que, solo alineando a fabricantes, concesionarios, empresas de movilidad y administraciones públicas, podemos transformar desafíos en soluciones que generen valor para todos. El reto no es individual, es colectivo: la colaboración permite ofrecer experiencias de movilidad consistentes, sostenibles y adaptadas a las necesidades de las empresas y de sus empleados, y marcar un rumbo claro para el conjunto del ecosistema.
Este 2026 se presenta como un año de oportunidades. La estabilización de la demanda, la madurez de algunas tecnologías y la experiencia adquirida en la gestión de flotas permiten a las empresas planificar de forma ordenada e implementar estrategias de movilidad que combinan eficiencia, sostenibilidad y bienestar del empleado. El sector está preparado y profesionalizado, con la capacidad de acompañar al cliente en su día a día, combinando innovación, servicio de calidad y coordinación entre todos los actores del ecosistema.
En definitiva, el valor de la movilidad corporativa no se mide solo en costes, sino en la experiencia del empleado, en la eficiencia operativa y en la contribución a objetivos más amplios de sostenibilidad. A medida que la movilidad terrestre se transforma, nuestra misión sigue siendo la misma: ofrecer soluciones reales, medibles y adaptadas a las necesidades de cada empresa, ayudando a construir un ecosistema más eficiente, sostenible y centrado en las personas.
Por Gerardo Gómez, director comercial de Cuentas


