- GBTA apunta al optimismo generalizado en los presupuestos corporativos y el desvió de eventos por el endurecimiento fronterizo en Norteamérica
El sector de los viajes de negocios encara el 2026 con una dualidad evidente: mientras las cajas de las empresas están listas para invertir más, las aduanas parecen decididas a complicarlo. Según el último barómetro de la Global Business Travel Association (GBTA), nos encontramos ante un año de consolidación financiera donde el presupuesto ya no es el principal freno, sino la burocracia geopolítica. El optimismo es real, pero viene acompañado de una advertencia clara: la rigidez en las fronteras de Estados Unidos está empezando a pasar factura a su liderazgo como epicentro de reuniones globales.
La salud financiera del sector para este año se mantiene en terreno positivo. Un 84% de los compradores de viajes prevé que su inversión en movilidad aumentará o se mantendrá estable en 2026. Para las empresas que anticipan un incremento, la subida media del gasto se sitúa en el 12%, un porcentaje destinado a absorber tanto la mayor actividad presencial como el alza constante de los precios de los servicios. Sin embargo, este dinamismo exige una gestión quirúrgica; el 70% de los gestores admite que la asequibilidad sigue siendo su mayor reto, lo que está obligando a las compañías a ser mucho más estratégicas en la aprobación de cada itinerario.
EEUU y el impacto del endurecimiento migratorio
La gran sombra sobre las previsiones de este año es la situación en Estados Unidos. La implementación de nuevos requisitos de datos biométricos y la creciente inflexibilidad del sistema ESTA han generado una preocupación palpable en tres de cada cuatro profesionales del sector.
Esta barrera administrativa no es solo una molestia logística, sino que está alterando el mapa de eventos: el 43% de las empresas ya se plantea organizar sus convenciones y reuniones de alto nivel en destinos fuera de territorio estadounidense para evitar complicaciones a sus empleados. Este «efecto rechazo» abre una ventana de oportunidad para otros mercados que priorizan la agilidad en sus accesos.
Operativa marcada por el control y la IA
Ante la presión de los costes y la complejidad del mercado, la tecnología ha dejado de ser un accesorio para convertirse en el motor de la eficiencia. El 46% de los gestores ya utiliza la inteligencia artificial de forma pragmática, centrándose en el análisis predictivo de precios y en la detección de reservas fuera de la política corporativa. En un entorno donde la falta de contenido directo en las herramientas tradicionales sigue siendo un problema para casi la mitad de los profesionales en la región EMEA, la IA aparece como la herramienta necesaria para recuperar el control y garantizar que cada euro invertido tenga un retorno claro.
Hacia un modelo de viaje más selectivo y valioso
La tendencia para 2026 consolida un cambio cultural: se viaja con un propósito más definido. Los datos muestran una caída estrepitosa de los viajes relámpago de un solo día en favor de estancias más largas y productivas.
Este enfoque responde a una triple necesidad: reducir la huella de carbono, optimizar el gasto y mejorar el bienestar del viajero, que ahora demanda una mayor flexibilidad. El business travel de 2026 es más caro y complejo, pero también más estratégico, obligando a las corporaciones a elegir destinos donde la facilidad de entrada sea tan competitiva como la infraestructura hotelera.
Artículo publicado originalmente por hosteltur.com



