La ‘traveltech’ española, que facturó 32,5 millones de euros en 2024, cierra una ronda de financiación con capital aportado por Orilla Asset Management y el apoyo de AZ Capital con la que pretende reforzar sus capacidades tecnológicas, incrementar su capilaridad nacional y desembarcar en el mercado internacional.
La compañía española Consultia Business Travel, especializada en la gestión de viajes de negocios, ha cerrado una nueva ronda de financiación con el apoyo de AZ Capital. El montante recibido –que la compañía no ha desvelado– ha sido aportado en su totalidad por Orilla Asset Management, sociedad de inversión de Francisco Riberas y su familia directa.
Con el nuevo capital, la compañía aspira a potenciar su tecnología actual, incrementar su presencia a nivel nacional y preparar su desembarco internacional. “La entrada de Orilla Asset Management nos permitirá consolidarnos en los mercados que estamos presentes, a la vez que aumentar nuestra presencia nacional, compartiendo nuestra visión estratégica internacional”, expone en el comunicado Juan Manuel Baixauli, fundador y CEO de Consultia Business Travel. “Una solución digitalmente humanizada como la nuestra es fundamental para aportar un valor diferenciador en el mercado”, añade Ignacio González, director general de la compañía y nuevo miembro en el Consejo de Administración de ésta.
La nueva ronda de financiación llega tras un ejercicio, el 2024, que la ‘traveltech’ cerró con una facturación de 32,5 millones de euros, experimentando un incremento anual del 20% en ingresos y del 80% en el ebitda. Desde la compañía achacan estos buenos resultados al buen funcionamiento de su plataforma de software como servicio Destinux, diseñada específicamente para el mundo del business travel y que ya utilizan más de 800 empresas de todo el mundo.
Estos resultados “superiores a la media del mercado ya que según GEBTA se estima un aumento del 5% en 2024 en el mercado de viajes corporativos”, como apuntan de la compañía, se han producido teniendo en cuenta la situación adversa que vivió la empresa con el impacto de la DANA, “que afectó a parte del equipo humano y su oficina central situada en la zona cero, sin que se viera afectada la atención al cliente”.
Artículo publicado originalmente por computerworld.es


